En el Veracruz de Rocío Nahle ya quedó claro que la austeridad republicana es como los OVNIS: muchos aseguran que existe, pero nadie la ha visto.
Y es que resulta que Luis Guillermo Vásquez Zavaleta, funcionario de su gobierno fue exhibido presumiendo un lujito que ha desatado más preguntas que respuestas.
¿Dónde quedó la austeridad? Pero como que algo no cuadra… ¿Cuánto costó el boleto?, ¿Cuál es su sueldo?, ¿Cuántos meses de salario tuvo que destinar para darse ese gustito?. Porque si el funcionario puede pagarlo con sus ingresos, que lo explique y se acaba el chisme.
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Pero si no puede... Entonces el problema ya no es el boleto, sino la historia detrás del boleto. Lo más curioso es que mientras en Quintana Roo un caso similar terminó con la salida del funcionario, en Veracruz parece que la consecuencia más dura es hacerse el desentendido.
Y ahí es donde entra Rocío Nahle. Porque cuando se trata de presumir la austeridad, la gobernadora no pierde oportunidad para dar cátedra. Pero cuando toca explicar los lujos de sus colaboradores, el silencio se vuelve política de estado.