Habitantes del norte de Veracruz denuncian las malas condiciones de las carreteras estatales, las cuales se han convertido en un riesgo para automovilistas y peatones.
Una de estas vialidades es El Ramal a Corralillos que conecta a los municipios de Tihuatlán y Coatzintla. Esta arteria resultó dañada tras el desbordamiento del río Cazones. A casi cuatro meses de las afectaciones estructurales provocadas por deslizamientos de tierra, los usuarios temen que se registren accidentes graves.
Destacan que otro punto crítico se encuentra en el trayecto de Poza Rica a Cazones donde la carpeta asfáltica está llena de baches de diversas magnitudes. Debido a esto, el tiempo de recorrido y el acceso a la zona de playas se han prolongado, generando retrasos constantes.

También dieron a conocer que por esas rutas circulan camiones pesados y autobuses de transporte público; existe el peligro de que las lluvias continuas provoquen el colapso total de la cinta asfáltica lo que dejaría incomunicado el acceso estratégico hacia el Puente Cazones 4.
Pese a la gravedad de los socavones y el riesgo para cientos de usuarios diarios, hasta el momento el Gobierno del Estado no ha emitido ningún informe sobre un plan de reconstrucción para estas vías de comunicación, por ello los veracruzanos le exigen el mantenimiento porque son un paso importante para distintos puntos y para el traslado de mercancía.
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