Ha pasado más de un año desde que la gobernadora, Rocío Nahle intentó imponer una narrativa de "desarticulación" criminal en Veracruz.
Fue el 15 de abril de 2025 cuando entre titubeos, cuestionó la existencia de grupos establecidos, sugiriendo que la violencia era generada por células sin nombre ni jerarquía.
"¿Quién dijo que había 7 grupos? El exgobernador... Quiero pensar que fue en el gobierno de Cuitláhuac... Nosotros hemos ido a los puntos focales donde se detecta el generador de violencia... Un día en el mismo sitio dicen que es una organización y al otro día dicen que es otra, nosotros vamos sobre los hechos y las personas”, Rocío Nahle García, Gobernadora de Veracruz.
Sin embargo, a estas alturas de 2026, la Fiscalía General de Veracruz tiene otros datos que desmoronan el intento de la morenista por invisibilizar las siglas del crimen organizado.
Y es que la fiscal, Lisbeth Aurelia Jiménez confirmó con nombres y apellidos la operatividad de grupos delictivos en la entidad.
“Pues es que el Grupo Sombra tiene presencia tanto en la zona norte como en la zona sur. Ha habido presencia tanto en Coatzacoalcos, como en la zona de Tuxpan. O sea, se han hecho detenciones de diversas células, tanto de gente nueva, tanto de Grupo Sombra, Cartel Jalisco", Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, Fiscal general del estado
Hoy, a un año de distancia de aquellas declaraciones de Rocío Nahle, el desfase entre el palacio de gobierno y la fiscalía afecta la estrategia de seguridad.
Porque mientras en el discurso oficial se prefiere no “etiquetar” a la delincuencia, en las calles, los ciudadanos y las propias fuerzas del orden enfrentan estructuras que la fiscalía sí tiene plenamente identificadas.













