Desde el sexenio de López Obrador, la auditoría superior de la federación se ha hecho de la vista gorda con el robo de 12 mil 300 millones de pesos en Segalmex y con las irregularidades por 2 mil 400 millones detectadas en el Tren Maya, los cientos de millones de sobrecosto en el Tren Interoceánico o los 2 mil millones en la refinería Dos Bocas... Y qué decir de los cientos de millones de pesos del AIFA que no se aclararon.
Pero tampoco se ha dicho nada sobre el desvío de recursos, los gastos no justificados y pagos irregulares a diferentes empresas, algunas fantasma, así como falsificación y manipulación de información. La impunidad es tanta que ningún gobernante o autoridad que manipule dinero público se inquieta con los señalamientos, como si supieran que no enfrentarán la justicia o regresar lo robado.
La única ocasión en que la auditoría ha hecho algo fue tras la cancelación del aeropuerto Texcoco, cuando Agustín Castro denunció que hubo un costo de 331 mil millones de pesos por la cancelación del proyecto, situación que no le gustó a López Obrador.
“No creo, aunque existe la posibilidad de que hayan hecho mal las cuentas, aun así sería lamentable que la Auditoría de la Federación hiciera mal las cuentas, más bien creo que se trata de una actitud politiquera de que buscaron dañarnos para complacer a nuestros opositores”, Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México.
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