La extorsión es un negocio millonario para los delincuentes y funcionarios públicos que deliberadamente la permiten. Se estima que nueve de cada diez extorsiones vía telefónica se hacen desde alguna cárcel en México.
Ahí está el caso de “El Brayan”, quien dirigía una red de explotación sexual y de extorsiones telefónicas, pero también extorsionaba a sus compañeros presos del penal de Santiaguito, en Almoloya. Algo que sería imposible sin el conocimiento y beneficio de las autoridades.
Y es que diariamente el Gobierno engaña a los ciudadanos con la versión de que el registro acabará con este delito, aunque no cambiará en nada el negocio criminal que opera en las prisiones con la complicidad de las autoridades.
Aumentan sequía en varios municipios de Veracruz (+VIDEO)