En los últimos años, los fenómenos meteorológicos extremos se han vuelto más frecuentes e intensos, dejando a su paso consecuencias catastróficas en distintas regiones de México, inundaciones, sequías prolongadas, incendios forestales y huracanes de gran magnitud son hoy parte de una realidad que, según ambientalistas, está estrechamente vinculada con la actividad humana.