Se cumplen nueve días de la solicitud de aprehensión y extradición de Rubén Rocha Moya y su banda; sin embargo, pese al ultimátum de Donald Trump y la advertencia del fiscal Todd Blanche, López Obrador y el Palacio no quieren enviar a los suyos a decir lo que saben en los tribunales de Brooklyn.
Un grupo de activistas, que representaba no sólo el dolor, sino el hartazgo ciudadano, decidió colocar una manta gigantesca con una demanda contundente: “Que el gobierno rompa el pacto y deje de proteger a narco-gobernantes”.
Pero, de forma autoritaria, el gobierno trató de callarlos.
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