La famosa “unidad” del morenismo volvió a hacer cortocircuito… ahora en el municipio de Tatahuicapan donde el dirigente estatal, Esteban Ramírez Zepeta terminó siendo despedido por los propios simpatizantes de su partido, demostrando que entre el discurso y la realidad... hay un abismo... y de paso unos buenos empujones…
Para acabarla de amolar, hubo dos asambleas al mismo tiempo y en distintos lugares: una organizada por quienes se dicen los verdaderos fundadores del movimiento y otra para darle la bienvenida al alcalde de Tatahuicapan, Vladimir González, quien en la pasada elección abandonó Morena para competir por el Partido del Trabajo, ganó la alcaldía... y ahora regresó como hijo pródigo, con alfombra roja, abrazos y hasta cariñitos políticos…
Para la militancia que asegura haber aguantado la tormenta, mientras otros brincaban de barco, aquello les supo a traición... y se lo hicieron saber a Ramírez Zepeta desde el primer saludo... hasta acompañarlo muy amablemente a la salida…
Pero lo ocurrido parece no haber hecho eco en Ramírez Zepeta, es más, él aseguró, amenazó, prometió que volverá... nomás que no aclaró si piensa hacerlo de frente y por la puerta u otra vez de reversa y con empujones.
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