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Layda Sansores llama ‘cobardes’ a estudiantes por no escucharla

La gobernadora de Campeche Layda Sansores perdió la paciencia con alumnos que conversaban durante su discurso. Les exigió dar la cara y hasta aprovechó el momento para lanzar críticas contra Alito Moreno.

Layda Sansores perdió la paciencia con estudiantes que conversaban durante su discurso y terminó llamándolos “cobardes”… ¡porque para doña Layda, al parecer, ¡hasta la atención se exige por decreto!

¡Doña Jaguara se despertó de malas!... Y en el Tecnológico de Campeche le tocó regaño a quienes no aplaudieron sus “jaguaradas”...

“¿Quién estaba hablando? Tengan el valor de levantar la mano y de decirlo, ¿o aparte son cobardes?”, Layda Sansores, gobernadora de Campeche.

Resulta que Layda Sansores estaba echándose su discurso cuando descubrió que unos estudiantes preferían platicar entre ellos... ¡Así de entretenida estaba la plática!...

“Y si yo estoy hablando y ustedes están hablando... Pues vengan a decirnos qué quieren que sepamos. ¿Quién estaba hablando?”, Layda Sansores, gobernadora de Campeche.

Esto hizo que se le acabe la tolerancia más rápido que la lana que usa en sus viajes y sus lujos... Entonces, con todo el sello de la 4T, usó el micrófono para llamarlos “cobardes”, poniéndose al tú por tú con los alumnos...

“Yo estoy aquí por convicción, por amor... No vine a tomar un p”#$$% peso de este gobierno como lo hizo Alito...“, Layda Sansores, gobernadora de Campeche.

Al parecer, Layda se despertó del lado equivocado de la cama y hasta olvidó donde estaba, pues del puro coraje no pudo evitar hablar de Alito y los alumnos terminaron echándose un informe de gobierno sin escalas...

“Porque no tenemos el dinero... Este año nos recortaron 4 mil 800 millones de pesos y andamos viendo cómo hacer patria...”, Layda Sansores, gobernadora de Campeche.

Pero ahí está el detalle: parece que la morenista ya confunde el respeto con la obligación de aplaudir hasta cuando no hay ganas... ¡Doña Layda, no se enoje!... Si los estudiantes no le prestan atención, no necesita subirle al volumen... ¡Sino darles motivos para escucharla!

Porque el respeto no se impone a gritos y la atención no se gana a puros regaños

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