Ahora resulta que el prócer del periodismo Carlos Pozos, “Lord Molécula”, se fue a La Chingada. Sí, al rancho de ya saben quién, para entregarle su tesis de maestría, hágame usted el favor.
Óigame, pero... si ya hace un año se la entregó durante una mañanera.
Ahhhh es que resulta que no aprobó el examen. De nada le sirvió presumir que estaba autografiada y presentarla en La Mañanera.
Fue la misma escuela de periodismo que en sus redes sociales dijo que el trabajo no estaba avalado por no adecuarse con lo establecido en el reglamento de la institución.
Y sí, luego de un año Lord Molécula logró titularse, pero imagínese qué vergüenza para los periodistas llamar colega a un personaje que representa fielmente lo que un migajero es.
Estuvo insiste e insiste, pero jamás le abrieron la puerta
Vaya, ni con tanta insistencia, la puerta de la chingada (el rancho, el rancho) le quisieron abrir.
Pero su aventura va a seguir y el prócer del periodismo promete volver, porque un migajero no se rinde y él tampoco.













