Y vámonos recio, mi familia, porque en lacalle de "Iturbide", en la ciudad de Veracruz, donde los semáforos adornan más de lo que regulan, a un conductor le ganaron las prisas.
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O la costumbre: vio que en el cruce con “Díaz Mirón” no servían las luces y pensó: “Si no hay foquito, no hay ley”. Total, que se aventó como si trajera pase VIP al caos.
El pequeño detalle es que sí había quien diera el paso: agentes de Tránsito haciendo control manual, pero al intrépido piloto urbano eso le importó lo mismo que el manual de civismo en oferta.













