Con la sombra de Rubén Rocha Moya, señalado en Estados Unidos como narcogobernador, llegó la cúpula de Morena a su congreso nacional extraordinario.
Los morenistas cargaron con posturas divididas.
Rigoberto Salgado, consejero de Morena, señaló que: “En México existe un principio, que es la presunción de inocencia, y hasta que no se demuestre lo contrario, el ahora ex gobernador, es inocente”.
Mientras que José Ramiro López Obrador, consejero de Morena, dijo que “esas son calumnias”.
Pero hubo quien pidió prudencia, y otros, de plano, prefirieron no meter las manos al fuego.
Waldo Fernández, senador de Morena, dijo que “siempre hay un asunto de este tipo alguien trata de sacar partido, es normal, es parte, incluso de la vida democrática, pero me parece que hay que tener paciencia y prudencia”.













