Hay políticos que cuando toman el micrófono dejan frases para la historia... pero otros, como el senador Gerardo Fernández Noroña, dejan a todo el mundo preguntándose qué fue exactamente lo que acaban de escuchar... Así la noroñada de la semana.
“Antes de dar mi último comentario, sí quiero preguntarles cómo le hacen para ponerse románticos y románticas con este pinche calorón. Está cabrón. La verdad, yo me pongo lánguido, pero del pinche calorón. Y se reproducen, cabrones; o sea, larga vida al pueblo de Guerrero”, Gerardo Fernández Noroña, Senador.
¡Nooooo! No es fake, no es broma, no es gracioso y no nos representa. Ofrecemos una disculpa al mundo entero por este personaje que, sí lamentamos, sea mexicano.
“Antes de dar mi último comentario, sí quiero preguntarles cómo le hacen para ponerse románticos y románticas con este pinche calorón”, Gerardo Fernández Noroña, Senador.
Porque mientras millones de mexicanos trabajan bajo el sol, en el campo, en la construcción, en los mercados o en el transporte público, Noroña parece sorprendido de que la gente pueda hacer su vida normal pese a las altas temperaturas.
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De todas las cosas que podrían preocuparle de Guerrero, Noroña decidió detenerse en una: cómo se reproduce la gente. No habló de la inseguridad. No habló de la pobreza. No habló de los problemas que enfrentan miles de familias.
“La verdad, yo me pongo lánguido, pero del pinche calorón. Y se reproducen, cabrones; o sea, larga vida al pueblo de Guerrero”, Gerardo Fernández Noroña, Senador.
Y quizá ahí está lo más revelador de su declaración.
Porque mientras el senador confiesa que el calor lo deja “lánguido”, millones de personas no tienen el lujo de ponerse lánguidas. Tienen que levantarse a trabajar, a mover la economía, a sacar adelante a sus familias y a seguir con su vida.
Resulta curioso que durante años dijo representar al pueblo; hoy parezca asombrado de que el pueblo viva como siempre ha vivido.
Al final, la frase no habla de los guerrerenses. Habla de Noroña.
Noroña parece estar tan acostumbrado a observar al pueblo desde el templo del poder, que ahora le parece extraordinario que la gente siga enamorándose, formando familias y teniendo hijos aunque haga calor.
Para los guerrerenses eso se llama vida. Para Noroña, al parecer, es un fenómeno que todavía no logra entender.
Pero bueno, por increíble que parezca, Noroña es senador y Noroña es Noroña. Seguro pronto dará una noroñada más.
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