El pasado dos de junio, un grupo de hombres armados privó de la libertad a la periodista de Roxana Guzmán en Nanchital, hecho registrado bajo la administración estatal de Rocío Nahle García.
Casi un mes después, la fiscalía de Veracruz informó la detención de un presunto líder criminal identificado como José “N”, así como de Karen “N” y cuatro policías municipales de Ixhuatlán del sureste.
Además, en un rancho ubicado entre los límites de Ixhuatlán del sureste y Moloacán fueron localizados restos humanos, aunque hasta el momento no se ha confirmado que correspondan a la comunicadora.
“La gente ya puso hasta la foto de mi hija con una cruz, un moño qué supuestamente qué ya está muerta, tú crees que no tengo ganas de encontrar a mi hija, aunque esté muerta o como esté, algo tengo que hacer”, Fernando Guzmán, papá de Roxana.
Mientras los seres queridos de Roxana piden certeza a la gobernadora Rocío Nahle, familiares de los policías detenidos aseguran que los elementos son inocentes.
Afirman que hasta hace apenas un mes se dedicaban a labores del campo y que recientemente habían ingresado a la corporación municipal.
“Que investiguen y que castiguen realmente a quien haya cometido esas cosas, no pueden señalar a una persona que porque yo tengo que presentar los culpables. Acaban de entrar, apenas van a hacer un mes”, Francisco Hernández, suegro de dos policías detenidos.
Para los veracruzanos la desaparición de la comunicadora Roxana Guzmán y el asesinato del periodista Luis Ángel en Poza Rica, se han convertido en dos de los casos más emblemáticos para las instituciones encargadas de procurar justicia durante el gobierno morenista de Rocío Nahle García, al poner a prueba su capacidad para garantizar la seguridad y proteger la libertad de expresión en Veracruz.
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