Entró a trabajar como cualquier otro empleado del aeropuerto, pero ese día tomó una decisión que nadie esperaba. Sin autorización, sin pasajeros y sin un copiloto, Richard Russell despegó un avión comercial y protagonizó uno de los episodios más impactantes y virales de la historia de la aviación.
El 10 de agosto de 2018, Richard Russell, un empleado de operaciones en tierra de un aeropuerto de Seattle, logró abordar un avión Bombardier Q400 que se encontraba estacionado. Aunque no era piloto comercial, consiguió despegar la aeronave sin autorización y comenzó un vuelo que mantuvo en alerta a cientos de personas.
¿Qué hizo mientras volaba el avión robado?
Mientras permanecía en el aire, Russell realizó diversas maniobras que sorprendieron incluso a quienes seguían el vuelo desde tierra. En videos y grabaciones del momento puede verse cómo ejecutó giros pronunciados, un tonel (barrel roll) y otras maniobras poco habituales para alguien que no contaba con licencia de piloto. También realizó una recuperación a muy baja altura sobre el agua, una acción que llamó la atención de especialistas y aficionados a la aviación.
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Durante las conversaciones por radio, Richard Russell habló con los controladores aéreos y dejó entrever que atravesaba una fuerte crisis emocional. Con el paso del tiempo, su historia se volvió viral y en redes sociales muchos usuarios comenzaron a llamarlo “el rey de los cielos”, no por volar más alto que nadie, sino porque interpretaron que, por primera vez en su vida, sentía que tenía el control de su propio destino.
¿Qué pasó con el ladrón del avión?
Después de aproximadamente una hora de vuelo, el avión se estrelló en una isla del estado de Washington. Russell falleció en el impacto y no hubo pasajeros ni otras personas lesionadas. Su caso generó un amplio debate sobre la salud mental, la seguridad aeroportuaria y el acceso de empleados a aeronaves comerciales.
¿Era realmente un piloto excepcional? Años después, analistas y pilotos comentaron que varias de las maniobras que realizó requerían una habilidad poco común para alguien sin licencia de piloto.
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