Paren todo, que bajen los puentes levadizos, que se abren las puertas del castillo, porque hoy el reino de Veracruz no está para minucias como la inseguridad, los derrames o los detallitos de siempre. Hoy es día de rendir pleitesía a la monarca, perdón, a la gobernadora Rocío Nahle García.
Mientras afuera el pueblo hace fila, no para felicitar, sino para ver si alcanza a rascar algo de recursos, apoyos, al menos una respuesta, adentro, en el gran salón, corren los banquetes, las caravanas de funcionarios y los mensajes llenos de amor, copia y pega.
Y claro, arrancamos con la joya de la corona: la autofelicitación, pero disfrazada como un buen acto de humildad real. Pero no estaba sola en su festejo.
Llegaron los nobles del reino, uno tras otro, con el mismo mensaje, la misma foto y la misma sonrisa, como si hubieran pasado por la misma imprenta del castillo.
Mientras tanto, en palacio, música en vivo, mañanitas, festejo a todo lo que da, porque nada dice gobierno cercano al pueblo como un concierto privado, mientras afuera… bueno, afuera sigue la historia de siempre.
Aquí lo importante es que no falte el pastel, ni las porras, ni la foto del recuerdo, porque en este Veracruz de cuento, mientras el pueblo mendiga, en el castillo se celebra.
Rocío Nahle asegura que usará las gotitas de chapopote para pavimentación de calles ¿será posible?