Lo que llama la atención es la decisión de Rocío Nahle de bautizar un salón del Palacio de Gobierno con el nombre de una mujer... Así dejó abierta esa posibilidad en su conferencia del pasado lunes.
Parece que el ego de Rocío Nahle es quien lleva la batuta en Veracruz... Y para muestra las intenciones de ponerle su nombre a uno de los salones del Palacio de Gobierno… así... Bajita la mano echó el comentario al aire... Sin afirmarlo, pero tampoco negarlo.
“Queremos ponerle el nombre de una mujer pues porque es la primera mujer que es gobernadora”.
No bueno... A este paso los trabajadores ya no van a pedir permiso para ir a una reunión... Van a decir: “voy a presentarme ante el sagrado salón”... Porque una cosa es reconocer el trabajo de un gobernante... Y otra muy distinta empezar a bautizar los espacios públicos con su nombre.
Aunque eso no siempre termina bien... Ahí tiene la estatua de cantera rosa de Andrés Manuel López Obrador, líder político de Rocío Nahle que el morenismo develó a tres años de su gobierno en Atlacomulco, Estado de México.
Pero esas flores no duraron ni la semana... Pues a los tres días el amor del pueblo bueno y sabio quedó de manifiesto.
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Esto se ha repetido en otras naciones con dictadores que mandan a glorificarse con estatuas o retratos gigantes... Ahí tiene a Hugo Chávez y su predecesor, Nicolás Maduro en Venezuela... Cuyas estructuras corrieron con la misma suerte que la de AMLO.
Pero también está el caso de Iosif Stalin, que llenó la unión soviética de monumentos y retratos... O Saddam Hussein, que mandó levantar palacios, estatuas y murales con su imagen en Irak... E imposible olvidar a Kim I-Sung y después Kim Jong-Il, en Corea del Norte, donde los retratos y monumentos del linaje gobernante son parte de la vida cotidiana.
¡pero calma!... No es que Veracruz sea igual...pero si en menos de dos años de administración Rocío Nahle ya quiere bautizar salones con su nombre... Como que el ego ya pidió su propio presupuesto...porque una cosa es dejar huella en la historia...y otra muy distinta... ¡es mandar a poner la placa antes de escribirla!