Parece que a la Dirección de Obras Públicas de Ixhuatlancillo le salieron mal los cálculos a la hora de pavimentar las calles del centro del municipio, porque se olvidaron de medir la cantidad de agua que cae en época de lluvias.
Y es que los recientes aguaceros evidenciaron que las alcantarillas no soportaron la presión y salieron disparadas como corchos de champaña a la primera tormenta.
A simple vista no parece que se trate de un drenaje fallido, sino de la inauguración no oficial de una red de fuentes danzantes.
Y mientras para el Ayuntamiento de Ixhuatlancillo, José Manuel González Nicolás, la obra es impecable, bastaron diez minutos para que la lluvia hiciera una inspección técnica y la reprobara sin cobrar un solo peso.
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