La privación ilegal de la libertad de un empresario en Minatitlán y su aparición en video, obligado a confesar presuntos vínculos con huachicol, vuelve a exhibir la incapacidad del gobierno de Rocío Nahle García de contener la violencia que demuestra, opera con total impunidad en Veracruz.
El caso de Alberto “N”, sacado por la fuerza de su casa por un comando armado, no es aislado. Se suma a una preocupante cadena de videos donde víctimas son forzadas a declarar frente a cámaras, rodeadas de hombres armados.
Alberto, empresario de Minatitlán, dijo: “No me han pegado, me han dado de comer, me han dado de beber, estoy aquí porque le compré producto al x...”
Aunque trascendió que fue liberado con vida, el patrón se repite: víctimas sometidas, videos difundidos y silencio oficial. Ahí está el caso de la maestra Irma Hernández, obligada a grabar un mensaje antes de ser localizada sin vida, mientras la gobernadora Rocío Nahle García redujo su muerte a un “infarto”, pese al contexto de violencia.
El 28 de julio de 2025, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, dijo: “La maestra fue violentada, eso lo dije, fue violentada desgraciadamente padeció un infarto, esa fue la realidad les guste o no les guste”.
Hoy, los grupos criminales no solo privan de la libertad: exhiben, imponen y comunican. Del otro lado, la gobernadora minimiza, guarda silencio o simplemente llega tarde. La pregunta ya no es qué está pasando, sino quién ejerce realmente el control en Veracruz.
¡Cumplió un mes! El chapopote en playas veracruzanas llega en bloque, no en gotas como dijo Rocío Nahle