Veracruz registró una jornada violenta este fin de semana, crímenes que evidencian la ingobernabilidad en la entidad durante la administración de Rocío Nahle.
Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la entidad acumula 562 homicidios dolosos en lo que va del año, siendo el cinco de septiembre uno de los más violentos a nivel nacional, con seis asesinatos en 24 horas.
La escalada detonó en medio de severas críticas hacia la gobernadora Rocío Nahle, ausente durante el inicio de las hostilidades. Entre los hechos más graves destaca la muerte del diputado federal Zenyazen Escobar García, un crimen sin avances en las investigaciones tras el hallazgo de su cuerpo.
A este caso se suman ataques coordinados en la zona centro y sur del estado. En Omealca, emboscadas armadas cobraron la vida de dos personas en el estacionamiento de las antiguas instalaciones del Club de Leones, así como la muerte de dos agentes federales en la localidad “Paso Amapa”.
Mientras que en Xalapa se confirmó el hallazgo sin vida del estudiante normalista Miguel Antonio Espinoza Vega.
Pero la violencia tampoco dio tregua en el sur del estado; sobre la carretera Jáltipan-Acayucan se localizó el cuerpo sin vida de un hombre identificado como “Juan”, quien presentaba un impacto de bala.
En las calles del “Barrio La Luz”, en Oteapan, un sujeto fue privado de la vida a disparos, mientras que un menor de edad que lo acompañaba resultó lesionado tras el ataque.
Y en Coatzacoalcos, un hombre conocido como “El Negro Gil” fue acribillado en el tramo Jáltipan-Acayucan y su cuerpo fue abandonado con un mensaje amenazante.
Estos crímenes, por los que no hay ningún detenido, volvieron a poner los ojos en Veracruz y exhibieron la fallida crisis de inseguridad que la gobernadora Rocío Nahle y el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Reyes Garcés, no han logrado controlar.












