El nombre del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios y ex funcionarios de su administración, no solo están en la conversación pública, están bajo sospecha social.
Para muchos ciudadanos esto no es sorpresa, es confirmación: “se destapó una cloaca”, dicen y lo que preocupa no es lo que ya salió, sino todo lo que aún falta.
Dicen que la sombra del narcotráfico y sus posibles vínculos con el poder político vuelve a exhibir una realidad incómoda, la delgada línea, o inexistente, entre gobierno y crimen.
Ángel García, habitante de Veracruz, comentó: “Es indignación, no es posible que vengan países de fuera a decirnos que nuestros gobernantes están involucrados con el narcotráfico y en cuestiones negativas, yo espero que caigan todos lo que tengan que caer”.
Por su parte, Federico Alejandre, habitante de Veracruz, opinó: “Los políticos pues muchos se han coludido con los malosos, y aparte de esos debe haber muchos más que estén coludidos en eso”.
Para la ciudadanía, indigna aún más la percepción de que en México todos lo sabían, incluidas las autoridades, y no actuaron, que el tema haya estado desde fuera no se ve como cooperación, sino como una bofetada institucional.
María de García, habitante de Veracruz, expresó: “Tristemente no hay un cambio real en el gobierno para más bien para impedirlo que estos casos sigan saliendo no, o sea, simplemente va cambiar uno por otro, hasta que la cosas no cambien de verdad”.
Pablo Zamora, habitante de Veracruz, opinó que “es inquietante porque no estamos de acuerdo a que esté él siendo un servidor público esté en esas cosas”.
La pregunta que se hacen es simple y retumba: ¿Por qué hasta ahora? afirman que este caso no solo pone en la mira a un gobernador, sino a toda una estructura política que una vez más, parece reaccionar tarde a conveniencia y bajo presión externa.
Extradición contra Rubén Rocha Moya; este sería el proceso [VIDEO]