En medio de una severa crisis por el desabasto de medicamentos, insumos básicos y material de curación que enfrentan los pacientes en Veracruz, la gobernadora Rocío Nahle García arribó a la región de las Altas Montañas a bordo de camionetas blindadas “machuchonas” y resguardada por un ostentoso despliegue de seguridad.
Lo que la versión oficial pretendió vender como “visitas sorpresa” terminó por convertirse en un teatrito que se les vino abajo al evidenciar el fuerte contraste entre el lujo de los funcionarios y la precariedad de los hospitales.
El recorrido abarcó el Hospital Regional Córdoba-Yanga, el Hospital Psiquiátrico “Víctor M. Concha” de Orizaba y el Hospital Regional de Río Blanco.
A pesar del discurso oficialista que vendió la gira como una supervisión imprevista, personal de salud denunció que la avanzada coordinó con la directiva trabajos de limpieza a marchas forzadas y un acondicionamiento exprés para matizar la realidad del sistema sanitario.
El malestar ciudadano se hizo presente en Río Blanco. Afuera, se colocó una lona dirigida a las autoridades de salud donde se exhibió abiertamente la falta de material básico de curación y fármacos esenciales.
Adentro, un grupo de padres de familia encaró a la ejecutiva estatal para exigir presupuesto urgente y la dotación de tratamientos indispensables para niños con diversas enfermedades.
Aunque el discurso oficial insistió en vender la narrativa de un gobierno cercano y fiscalizador, la llegada de la Gobernadora Rocío Nahle en medio de escoltas y logística previa solo sirvió para maquillar momentáneamente las deficiencias operativas que el personal médico y la ciudadanía enfrentan todos los días.
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