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¿A qué edad dejarle la tablet a un niño? Estudios revelan cuándo es más recomendable que empiece a jugar videojuegos

Antes de prestar una tablet, revisa qué jugará tu hijo, con quién interactuará y cómo encaja ese tiempo en su rutina.

La edad y las características del contenido orientan las decisiones sobre pantallas La edad y las características del contenido orientan las decisiones sobre pantallas. (Crédito: Pixabay)

En el mundo actual en que vivimos, muchos padres de familia suelen prestarle o directamente comprarle celulares y tabletas a niños pequeños. La razón es muy sencilla, son una gran herramienta para mantenerlos entretenidos. Sin embargo, psicólogos y otros expertos en salud hacen hincapié a qué edades es más recomendable que inicien a jugar.

¿A qué edad puede un niño empezar a jugar videojuegos?

Lo primero que se debe recalcar es que muchas veces, más que el tiempo que dedican frente a la pantalla, lo más importante es saber qué contenidos están consumiendo. Algunos videojuegos están hechos para públicos más adultos, tienen mecánicas poco amigables para los pequeños o directamente tienen interacciones en línea que podrían ser peligrosas.

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Por ello, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) y la Organización Mundial de la Salud presentaron una serie de edades a partir de las cuales un niño puede empezar a jugar, así como recomendaciones generales sobre su uso:

  • Menores de 2 años: evitar videojuegos; priorizar juego físico e interacción con adultos. No se recomienda tiempo sedentario de pantalla.
  • De 2 a 5 años: juegos sencillos y adecuados a su desarrollo, compartidos con un adulto. Como referencia, hasta una hora diaria de pantallas en total; menos es mejor.
  • De 6 a 12 años: juegos apropiados para su edad, con horarios y supervisión de contenido, contactos y compras. Una a dos horas de entretenimiento digital puede servir como referencia flexible.
  • De 13 a 17 años: autonomía progresiva, diálogo y límites acordados. Ajustar el tiempo para proteger sueño, escuela, actividad física y convivencia; no hay una cifra universal.

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