A través de redes sociales se han difundido fotografías del “cielo aborregado”, lo que muchos internautas interpretan como una señal de que alguna catástrofe se acerca.
El cielo aborregado, también conocido como empedrado, se da por una formación de nubes caracterizada por su aspecto compacto y abultado, similar a la lana del borrego o a un camino empedrado.
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En días recientes, las nubes en el cielo han tenido ese aspecto, por lo que muchos internautas creen que habrá un sismo fuerte, además de coincidir con el inicio del mes de septiembre, mes en el que se han registrado algunos de los sismos que han dejado grandes daños en México.
¿Qué son las nubes aborregadas?
Las nubes aborregadas se llaman, científicamente, Altocumulus floccus, y se forman a altitudes de entre 2 mil y 6 mil metros de altura. Toman ese aspecto por la presencia de cristales de hielo que se agrupan y forman pequeños “bolsillos” de aire.
Es común observar este tipo de nubes en las zonas templadas y subtropicales, y se pueden presentar en diferentes colores, como blanco, gris.
Las imágenes que se han compartido en redes sociales han sido captadas en municipios del sur de la entidad, como Coatzacoalcos, Minatitlán, así como en algunos de la región centro del estado.
¿Las nubes aborregadas en Veracruz anuncian sismos?
Popularmente se relaciona el cielo aborregado o empedrado con los sismos por la observación y casualidad de que, en algunas ocasiones, este tipo de nubes han aparecido antes o durante la ocurrencia de un sismo. Pero cabe señalar que esto no tiene fundamento científico.
La única explicación es meteorológica, ya que son procesos atmosféricos específicos, tales como la convergencia de masas de aire caliente y frío, inestabilidad atmosférica o presencia de corrientes de aire ascendentes, y no tienen ninguna relación directa con la actividad sísmica del país.
Los internautas han comentado que, con el inicio del mes de septiembre, “hay que dormir con zapatos”, como una manera de estar prevenidos ante cualquier movimiento telúrico que pudiera sorprenderlos; otros, al ver el cielo así, consideran que “el cielo nos anuncia un temblor” y que “hay que agarrarse fuerte”.













