Lo que parecía una tarde tranquila en la histórica ciudad de Xi’an, se convirtió en una postal inesperada: un chaparrón repentino sorprendió a residentes y turistas, dejando calles, murallas y mercados empapados en cuestión de minutos.
La lluvia cayó con fuerza sobre esta antigua capital imperial, famosa por los Guerreros de Terracota y su muralla milenaria.
En segundos, los techos de los templos brillaban bajo el agua, los vendedores cubrían sus puestos con lonas improvisadas, y los visitantes corrían entre charcos, algunos riendo, otros simplemente maravillados por el espectáculo natural.