La piel grasa y la deshidratada pueden presentar brillo o incomodidad después de lavarse el rostro. Sin embargo, son distintas: la primera produce exceso de sebo y la segunda carece de agua suficiente.
¿Cómo saber si tienes piel grasa o deshidratada?
La piel grasa suele presentar brillo en la frente, la nariz y la barbilla, poros visibles y mayor predisposición al acné, aunque estos signos no aparecen en todas las personas.
La piel deshidratada puede sentirse tirante o áspera, incluso si luce brillante. También puede presentar descamación y líneas superficiales visibles. A diferencia de la piel seca, la deshidratación es temporal y puede afectar a cualquier tipo de piel.
¿Qué cuidados necesita cada una?
Para la piel grasa, se recomienda un limpiador suave, hidratante ligera no comedogénica y protector solar. Evitar productos agresivos ayuda a prevenir la irritación.
Si está deshidratada, conviene usar una crema con glicerina, ácido hialurónico o ceramidas, y reducir temporalmente los exfoliantes si provocan molestias.
Es posible tener piel grasa y deshidratada al mismo tiempo, por lo que el brillo no basta para identificar sus necesidades. Si persisten la tirantez, el enrojecimiento o la descamación, consultar a un dermatólogo puede ayudar a elegir el cuidado adecuado.
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