¿Alguna vez has pensado en alguien más cuando estás en plena acción con tu pareja? Esto tiene una explicación científica y es más común de lo que crees.
¿Por qué piensas en alguien más cuando haces el delicioso con tu pareja?
Este fenómeno psicológico se llama “alorgasmia”, y ocurre cuando una persona alcanza el orgasmo pensando en alguien distinto a su pareja actual.
Aquí es donde el placer físico ocurre con una persona, pero la fantasía mental está dirigida hacia otra.
En las fantasías sexuales, el cerebro busca novedad o variedad erótica, y ante la insatisfacción emocional o sexual, se usa la fantasía como una vía de escape.
Cuando hay curiosidad o deseo reprimido, lo “prohibido” aumenta el nivel de excitación. En el mecanismo inconsciente, la desconexión emocional del acto de intimidad y refugio en la imaginación.
¿Es malo pensar en alguien más cuando haces el delicioso con tu pareja?
Expertos dicen que esto no se considera infidelidad, y que no necesariamente se considera malo, pues pensar en alguien más durante el acto íntimo no significa falta de amor, deseo o compromiso.
Señalan que esto es una parte natural de la sexualidad, que suelen explorar deseos, figuras y escenarios, ya que se estimula más la imaginación que la realidad.
En muchas personas esta situación es una fantasía pasajera, pero en otras puede generar culpa, confusión o malestar, especialmente si involucra a alguien cercano o la pareja se entera.
¿Se puede volver un problema pensar en alguien más cuando haces el delicioso con tu pareja?
Esta situación puede derivar en un problema si es constante o necesario para alcanzar el orgasmo con tu pareja, o si genera culpa, ansiedad o conflicto emocional.
También puede representar un problema en caso de que afecte la conexión o la intimidad con tu pareja.
Debes distinguir entre la fantasía y la comparación; la primera es natural, común y puede sumar al deseo, mientras que lo segundo busca comparar constantemente a tu pareja con otra persona, y puede indicar conflicto interno o desconexión emocional.
Se sugiere hablar del tema con tu pareja. Considera que la comunicación es poder. No tienes que contar cada detalle, pero sí mantener respeto, límites y conexión emocional.
Acudir a terapia sexual o psicológica puede ayudarte a trabajar la culpa, el deseo o fortalecer la intimidad.













