Pasa frente a nuestros ojos, pero pocas veces lo notamos. En el cine, los colores pueden cambiar dependiendo de lo que está viviendo el personaje.
Si atraviesa un momento triste, solitario o rutinario, la película puede utilizar colores más fríos y apagados.
Pero cuando llega un momento de felicidad, libertad o aventura, la pantalla puede llenarse de colores más vivos y luminosos.
Walter Mitty es un gran ejemplo
En La vida secreta de Walter Mitty, al principio vemos a Walter atrapado en la rutina.
Por eso gran parte de su mundo se siente más gris, frío y controlado.
Pero cuando decide salir, viajar y comenzar a vivir las aventuras que solamente imaginaba, todo cambia.
Los paisajes se hacen enormes y los colores comienzan a sentirse mucho más vivos.
Es como si la película cambiara al mismo tiempo que Walter.
¿Cómo hacen este efecto?
No se trata solamente de ponerle un filtro.
Los cineastas juegan con la iluminación, los escenarios, la ropa y posteriormente el color de la imagen para provocar determinadas sensaciones.
Y lo más interesante es que muchas veces funciona sin que siquiera lo notes.
Así que la próxima vez que una película cambie de color, presta atención: quizá te está contando algo sin decir una sola palabra.












