Se ha confirmado un giro estratégico, ya que se busca reducir el uso del efectivo y acelerar la adopción de pagos digitales mediante nuevas regulaciones y reformas al sistema de transferencias electrónicas.
Estas medidas apuntan a simplificar procesos, garantizar mayor seguridad y ampliar el acceso financiero, especialmente para pequeños comercios y usuarios en zonas con rezago digital.
Se igualarían procesos en aplicaciones móviles para que las transferencias sean más rápidas, intuitivas y fáciles de usar.
Esto facilitará que micro, pequeñas y medianas empresas accedan al sistema financiero.
Será necesario capacitar a usuarios y comercios para aprovechar las nuevas herramientas.
El aumento de operaciones electrónicas exige reforzar medidas contra fraudes y ciberataques.
De momento esto entrará en vigor en varios países, y no se descartaría que en México también pero de momento nada oficial.
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