“Seguro me contrataron porque tuve suerte”, “los demás saben más que yo” o “en cualquier momento se darán cuenta de que no soy tan bueno”.
Si alguna vez has pensado algo parecido después de conseguir un empleo, terminar una carrera, emprender un negocio o recibir un reconocimiento, podrías haber experimentado el llamado síndrome del impostor.
Y no, no significa que realmente seas un fraude.
¿Qué es el síndrome del impostor?
Es un fenómeno psicológico relacionado con la dificultad para reconocer los propios logros y capacidades, incluso cuando existen pruebas de que la persona está preparada para lo que hace.
Puede aparecer en diferentes ámbitos y no distingue profesiones ni lugares, por lo que una persona en Veracruz, Xalapa, Boca del Río o cualquier municipio del estado también podría experimentarlo.
Entre sus señales están atribuir los logros únicamente a la suerte, compararse constantemente, sentir que nunca se sabe lo suficiente o tener miedo de decepcionar a los demás.
¿Cómo saber si estás subestimando tus capacidades?
Sentir inseguridad ocasionalmente es normal y no significa automáticamente que tengas síndrome del impostor.
El problema aparece cuando esos pensamientos se vuelven constantes y comienzan a generar malestar o interferir con tu vida cotidiana.
Así que la próxima vez que consigas ese trabajo, termines un proyecto o alguien reconozca lo que haces y pienses “seguro fue suerte”, quizá deberías hacerte otra pregunta:
¿Realmente fue suerte… o te está costando reconocer todo lo que hiciste para llegar hasta ahí?