De noche, cuando todo parece en calma, muchos aseguran escuchar un sonido inquietante: como si canicas rodaran y rebotaran en el techo. El fenómeno, reportado en viviendas de toda Latinoamérica —especialmente en edificios con techos metálicos o estructuras de concreto— ha dado pie a teorías paranormales y recuerdos de infancia. Pero la ciencia tiene otra explicación.