Tokio ha dado un paso innovador para enfrentar uno de los mayores desafíos demográficos de Japón: la baja tasa de natalidad.
Autoridades locales anunciaron la adopción de una semana laboral de cuatro días, con el objetivo de incentivar a la población a formar familias y tener más hijos.
El contexto es que Japón enfrenta un envejecimiento acelerado de su población.
La tasa de natalidad se mantiene en niveles históricamente bajos.
El país registra una disminución constante en el número de nacimientos, lo que amenaza la sostenibilidad de su sistema económico y social.
Se busca que los trabajadores dispongan de más tiempo para la vida personal, la crianza y la planificación familiar, de momento México u otros países no entran dentro esta planificación.
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