Después de una intensa búsqueda de dos días bajo las aguas de un extenso lago, un buzo aficionado logró lo impensable... recuperar un anillo de bodas con más de un siglo de antigüedad. La joya fue perdida por su dueña durante una visita reciente al lugar, pertenecía originalmente a su bisabuela, quien lo recibió en 1910 como símbolo de amor eterno.













