Un caso ocurrido en Norwich, Reino Unido, generó mucha conmoción y debate en medios y redes sociales.
Se trató de la muerte de una mujer de 45 años, quien convivía con su pareja también de 45.
El sujeto adquirió alcohol y regresó a su domicilio, mientras la mujer se acostó en la cama tras ingerir bebidas, en ese rato el sujeto salió y volvió en varias ocasiones durante los siguientes cuatro días.
El hombre creyó que su pareja seguía dormida después de la borrachera, hasta que finalmente alertó a los servicios de emergencia.
La autopsia reveló que la causa fue intoxicación alcohólica severa, agravada por una posición corporal insegura.
El forense determinó que no hubo intervención de terceros y clasificó el fallecimiento como muerte natural.
Este caso pone en evidencia la gravedad del alcoholismo y sus consecuencias, no solo en la salud física, sino también en el entorno emocional y social.
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