La provincia de Lugo vivió una madrugada de sobresaltos: entre las 3:00 y las 3:15 del sábado 25 de abril se registraron 16 terremotos consecutivos, todos superiores a 2,5 grados, con epicentros en Triacastela y Baralla.
El más fuerte alcanzó los 3,9 grados y fue sentido en buena parte de la provincia, aunque no se reportaron daños ni emergencias.
Aunque no hubo daños materiales ni víctimas, la sucesión de temblores despertó a gran parte de la provincia.
A pesar de que el riesgo de un gran terremoto se considera mínimo, la población mantiene la memoria de eventos pasados y la sensación de vulnerabilidad.
Ninguno superó los 4 grados, lo que reduce el riesgo de daños.
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