Un bebé arcoíris no es solo un nuevo nacimiento… es la luz que llega tras la tormenta.
Así se llama al niño o niña que nace después de una pérdida gestacional, fetal o neonatal, como un aborto espontáneo o la muerte de un hijo recién nacido.
Su llegada simboliza esperanza y renacimiento para familias que han vivido el dolor más profundo.
Biológicamente no hay diferencias, pero emocionalmente, estos bebés traen consigo una mezcla intensa de alegría, miedo… e incluso culpa.
Algunos padres honran al hijo que partió, creando rituales conmemorativos o hablando de él con su bebé arcoíris.
El proceso es complejo, pero compartir el duelo ayuda a sanar.
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