El acné no aparece únicamente por falta de higiene: las hormonas, la genética y el exceso de sebo también influyen. Sin embargo, ciertas prácticas cotidianas pueden agravar los brotes y retrasar la recuperación de la piel.
¿Qué hábitos pueden empeorar el acné?
Lavarse la cara demasiadas veces, exfoliar con fuerza y exprimir los granitos puede aumentar la irritación, la inflamación y el riesgo de manchas o cicatrices. También conviene evitar productos que obstruyan los poros y elegir fórmulas no comedogénicas.
¿Por qué cambiar constantemente de productos puede ser un error?
Algunos tratamientos necesitan entre seis y ocho semanas para mostrar resultados. Cambiarlos continuamente puede dificultar la evaluación de su eficacia y aumentar la irritación, especialmente si se combinan varios productos activos.
¿Cómo cuidar la piel para reducir los brotes?
Una rutina sencilla puede incluir limpieza suave por la mañana y por la noche, hidratante adecuada y protector solar. Si el acné es doloroso, deja cicatrices o no mejora, lo recomendable es consultar con un dermatólogo.
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