Cuando era oposición, el senador Gerardo Fernández Noroña era de los principales críticos de los excesos del gobierno... Pero con la llegada de su partido al poder, ese viejo discurso quedó en el olvido.
En la política mexicana hay algo que casi nunca falla: la memoria selectiva. Y para muestra, el caso del polémico y contradictorio senador morenista Gerardo Fernández Noroña. Porque una cosa es hablar cuando se está fuera del poder y otra muy distinta cuando ya se ejerce. Vamos por partes.
“Jueces corruptos, jueces que han tenido los vi salir de la Cámara de Diputados con camionetas blindadas y con agentes de tránsito abriéndoles el camino… eso no lo quiere más el pueblo de México se acabó.”, Gerardo Fernández Noroña, Senador morenista.
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Así hablaba Noroña cuando las camionetas eran, según él, símbolo de corrupción, de clasismo, de privilegios y de desconexión con el pueblo. Pero..., el discurso cambió, cambió el contexto, cambió el poder.
“La presidenta del Congreso, los ministros y ministras de la Corte, la Presidencia de la República, secretarios de Estado pues que deben tener vehículos oficiales para su función es una herramienta de trabajo, no no es un lujo ni modo que se vayan en metro, a pie que pidan aventón”,
Gerardo Fernández Noroña, Senador morenista.
Ahora resulta que la camioneta ya no es privilegio, sino necesidad; ya no es exceso, sino herramienta de trabajo. Vaya maroma. El mismo Noroña que antes acusaba clasismo hoy defiende camionetas de lujo.
Y aquí la pregunta obligada: ¿qué pasó con la austeridad republicana? Porque este ya no es el Noroña que decía no pagar IVA; ese Noroña, al parecer, ya se murió.
Hoy está el Noroña de la casa en Tepoztlán, el que vuela en helicóptero, el que viaja a Roma, el que se mete a tiendas de Luno a comprar y el que ahora defiende las camionetas de lujo de los ministros... Otra vez Noroña en la contradicción... Porque en la política no siempre cambia la realidad; a veces, lo único que cambia es el discurso.
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