¿El agua que bebemos es tan limpia como pensamos? Una investigación científica encendió las alertas en Estados Unidos al revelar que la concentración de ciertas sustancias químicas en el agua potable podría ser más del doble de lo que indican algunos cálculos basados en los registros oficiales.
Se trata de los llamados “químicos eternos”, sustancias conocidas como PFAS que pueden permanecer durante largos periodos en el ambiente y cuya exposición se ha relacionado con distintos problemas de salud.
¿Qué son los químicos eternos y por qué preocupan?
Los PFAS son compuestos utilizados en productos como sartenes antiadherentes, ropa impermeable y algunos empaques de alimentos.
Su principal característica es que tardan mucho tiempo en degradarse, por lo que pueden acumularse en el medio ambiente y llegar a fuentes de agua.
Diversas investigaciones han relacionado la exposición a determinados PFAS con alteraciones reproductivas, problemas de desarrollo y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer.
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¿Por qué el agua potable podría tener más químicos de lo reportado?
Investigadores de la Universidad Cristiana de Texas analizaron aproximadamente 1.86 millones de resultados de pruebas de agua correspondientes a 9,991 sistemas comunitarios de Estados Unidos.
El estudio encontró que cerca del 98 % de los resultados estaban por debajo de los límites de reporte de laboratorio, valores que en algunos cálculos se consideran como cero.
Sin embargo, mediante modelos estadísticos, los científicos estimaron que esos cálculos podrían estar dejando fuera más de la mitad de la concentración promedio de las sustancias estudiadas.
Esto no significa que toda el agua sea peligrosa, ni que se haya comprobado una exposición al doble de químicos en cada hogar. Los resultados son estimaciones que apuntan a la necesidad de mejorar los métodos de medición y vigilancia del agua potable.