Las autoridades de Idaho, Estados Unidos, emitieron una alerta sanitaria tras detectar un brote vinculado al consumo de leche cruda sin pasteurizar. Al menos 60 personas resultaron afectadas y 45 casos fueron relacionados con la bacteria Campylobacter, causante de infecciones gastrointestinales.
Las investigaciones apuntan a productos lácteos provenientes de dos granjas locales, por lo que las autoridades trabajan para identificar el origen exacto de la contaminación y evitar nuevos contagios.
Los síntomas pueden aparecer entre dos y cinco días después del consumo e incluyen diarrea, dolor estomacal, fiebre, náuseas y vómito. Niños, adultos mayores, embarazadas y personas con sistemas inmunitarios debilitados son los más vulnerables.
Expertos recuerdan que la pasteurización elimina bacterias peligrosas, reduciendo significativamente el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.